miércoles, 18 de febrero de 2009

LA ANTÁRTIDA SE RESQUEBRAJA EN MILES DE ICEBERGS

Las capas heladas se funden más rápidamente de lo previsto

Los científicos vigilan desde hace meses la gran plataforma de hielo Wilkins, que está cuarteándose debido a los efectos del calentamiento global. Ahora, a finales del verano austral, se ha producido una espectacular liberación de icebergs.
Desde el buque oceanográfico español Hespérides los científicos están observando el fenómeno allí mismo.
“La Wilkins empezó a cuartear hace al menos un año. El proceso se detuvo al llegar el invierno austral y la rotura con grietas se reinició al llegar el verano, pero los fragmentos estaban retenidos por la banquisa de hielo que hasta hace un par de semanas cerraba el mar de Belinghausen”, explicó ayer desde el Hespérides Carlos Duarte, investigador del CSIC. “Entre el 29 de enero y el 14 de febrero, la banquisa de Belinghausen se ha fundido a toda velocidad, retrocediendo más de 550 km a lo largo de la península Antártica. Esto ha dado salida a los fragmentos de hielo resultantes del cuarteado de la plataforma. El proceso continuará hasta mediados de marzo, cuando aquí se vuelva a helar el mar”.
En los últimos años se han registrado otras fracturas de enormes masas heladas en la Antártida.
Los efectos del calentamiento global en las regiones polares del planeta son cada vez más obvios, no sólo en las plataformas sino también en las capas de hielo sobre tierra firme. “Las capas heladas de Groenlandia y de la Antártida se están derritiendo”, ha explicado Richard Alley en la reunión de la Asociación Americana para el Avance de la Ciencia, en Chicago. Si se derritiese totalmente la capa helada de Groenlandia, el nivel del mar subirá unos siete metros, afirmó. Pero la Antártida contiene mucha más agua, y si se fundiese la subida del mar sería de casi 60 metros. “No creemos que se pierda todo el hielo antártico, ni siquiera la mayor parte”, dijo Alley. “Pero puede haberse iniciado ya un proceso de fusión importante”.

Información publicado por EL PAÍS, miércoles 18 de febrero de 2009

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